Declaración de la PIC ante el cierre indefinido de la Estación de Autobuses

1. Hace algunos años la PIC elaboró un documento de propuestas sobre qué hacer en la zona de la antigua Estación de Autobuses; en él se proponía integrar los edificios municipales anejos y el cuartel del bomberos, abrir una gran plaza, preservar los edificios y las marquesinas e integrar en esa plaza el edificio de autobuses con usos múltiples: servicios a vecinos, oficinas para asociaciones, espacio lúdico y cultural especialmente dirigido a niños: ludotecas pública, talleres, representaciones teatrales y de títeres, biblioteca, etc. La propuesta no obtuvo ninguna respuesta del Ayuntamiento. Otras entidades propusieron otras alternativas. Sea como sea, ha llegado el momento del cierre y el Ayuntamiento ha sido incapaz de definir un uso claro e inmediato. La opción de centro de salud es muy complicada de llevarse a cabo por las características del edificio –al menos sin alterar su estructura, que merece protección, aun siendo susceptible de experimentar algunos cambios que, en todo caso, deben preservar las características volumétricas de la nave central-.

2. Es evidente que un centro de salud, dadas las actuales circunstancias, tardará años en construirse por lo que no es aventurado imaginar que nos vamos a encontrar con un lugar central y emblemático cerrado indefinidamente, en trance de deteriorarse progresivamente, sin prestar servicio alguno a la zona y ofreciendo una pésima imagen. La incuria del Ayuntamiento, así, vuelve a verificarse. Insistimos en que algún tipo de iniciativa –siquiera sea como puente para otras actuaciones- debería haberse previsto. Aunque la situación económica sea mala, algo de imaginación podría permitir mantener abierto el espacio central con una programación cultural y lúdica sencilla y muchos de los despachos podrían cederse a entidades cívicas para que las autogestionaran.

3. La visión del papel del Ayuntamiento de Sonia Castedo parece ser la de buscar que otras administraciones “traigan cosas” a Alicante, y eso puede estar bien en algunos casos. Pero ni será posible, como en otras épocas, mientras dure la crisis, ni puede suponer una renuncia permanente a activar los recursos propios de Alicante: repetimos que puede haber salidas dignas si media la imaginación, la austeridad en la gestión y la complicidad de la sociedad civil.

4. Especialmente preocupante es el destino de los murales de Gastón Castelló, gravemente deteriorados en este momento. Con independencia de su valor artístico, suponen una seña de identidad ciudadana y una imagen preciosa de cómo se valoraba la imagen de la ciudad y la provincia en una época. Exigimos que se expliquen qué medidas concretas se van a adoptar para preservarlos, Si se produce un cierre indefinido del espacio que los acoge, podemos darlos por perdidos.

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