Fallece Enrique Cerdán Tato a los 83 años de edad

Enrique Cerdán Tato nos dejó a la edad de 83 años pero su memoria y su obra siguen entre nosotros

Enrique Cerdán Tato nos dejó a la edad de 83 años pero su memoria y su obra siguen entre nosotros

J. M. PEREA. Tras una larga enfermedad, que le mantuvo apartado de toda actividad y de la vida ciudadana en los últimos dos años, falleció el escritor Enrique Cerdán Tato,  cronista oficial de la ciudad de Alicante y un personaje clave en la historia cultural y política de estas tierras desde la posguerra a nuestros días. De resultas de una operación quirúrgica, había perdido el habla pero siguió comunicándose hasta hace muy pocos meses, mediante una pizarra o notas, tanto en el Hospital General de Alicante como en su domicilio familiar. Fue la figura más conocida del Partido Comunista de España en la provincia durante los últimos años del franquismo.

Enrique Cerdán Tato nació en Alicante, el 31 de julio de 1930, y cursó los estudios de Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media y en el colegio de los Hermanos Maristas. Asistió a clases en la Escuela Oficial de Naútica de Barcelona, así como en la Escuela Normal de Magisterio y en la Escuela Profesional de Comercio, ambas en su ciudad natal. Pasó por la Academia General del Aire -en San Javier (Murcia)- abandonando muy joven los estudios militares. Muchos años más tarde incorporaría a su curriculum el Doctor Honoris Causa en Literatura por la World University de Arizona (EE.UU.), el Doctorado en Letras por el Centre International de Recherches Universitaires (Bégica), o el Master en Artes y Literatura, también con carácter honorario, por la Partharasatry Cultural Academy de Madrás (India).

A partir de su abandono de la Academia del Aire iniciaría su vida profesional al frente de una academia de estudios, “Sureste”, que estuvo situada en las proximidades de la Estación de Madrid, impartiendo tanto matemáticas como literatura. Las letras serían su gran pasión, en las que se centraría desde mediados de la década de los 50 como crítico de libros, en la prensa local (INFORMACION) y revistas especializadas, y auto, de cuentos y relatos breves. En 1957 ganó el Premio Gabriel Miró de cuentos, con Un agujero en la luz, que le abriría las puertas a una proyección más pública así como un prestigio que se acrecentaría con galardones como los premios Guipúzcoa, Ciudad de Badalona y, sobre todos, el Sésamo, de novela corta, con su obra El lugar más lejano, varias veces reeditada. Son los años en que firma en revistas como Papeles de Son Armadans  (que dirigía Camilo José Cela desde la isla de Mallorca) y La Estafeta Literaria.

Escribiendo en los papeles

La resistencia y lucha contra la dictadura franquista le alejó durante casi una década de su actividad creativa. Esa etapa fue reflejada por Cerdán Tato en una obra, La lucha por la democracia en Alicante, que se editó en Madrid en 1977, el mismo año en que participó por única vez como candidato a un cargo público, como número 2, tras Pilar Brabo, en la candidatura al Congreso del PCE por la circunscripción provincial de Alicante. En los años ochenta regresó a la actividad creativa así como a la colaboración habitual en prensa escrita, una actividad que fue intensa en Cerdán Tato en los últimos años del franquismo en medios como Cambio16 (del que fue corresponsal en los inicios del semanario madrileño), el desaparecido diario Primera Página (Alicante), donde fue articulista, reportero y hasta redactor, o el semanario económico Valencia Fruits. Tras la Constitución Española de 1978, ya en periodo democrático, colaboró con nuevos medios de efímera vida, como Valencia Semanal o la revista La Calle, entre otros, además de participar en la fundación de la Unió de Periodistes del País Valencià. El ejercicio del periodismo le llevaría, de la mano del alcalde José Luis Lassaletta, al Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Alicante, donde acabaría siendo nombrado Cronista Oficial de la Ciudad, título que ha mantenido hasta su fallecimiento aunque en los últimos años, por decisión del alcalde Luis Díaz Alperi, cesó toda vinculación de Cerdán Tato con la Corporación realizando labores de cronista otras personas. De su etapa en el Ayuntamiento, que coincidió con la celebración del V Centenario del título de Ciudad, queda para siempre una historia de Alicante ilustrada para niños de la que fue autor.

Cuatro instantáneas de la vida de Enrique Cerdán Tato

Cuatro instantáneas de la vida de Enrique Cerdán Tato

Enrique Cerdán Tato fue miembro de Honor de la Asociación de la Prensa de Alicante, primero, y después asociado de número así como autor, en 2005, de 100 Años de periodistas y periódicos, una historia de la Asociación de la Prensa de Alicante en su centenario. También recibió el Premio de Periodismo Misteri d’Elx además de pertenecer a la Organización Internacional de Periodistas y al Club Internacional de Prensa (Madrid), credenciales que utilizaría en sus viajes a zonas de conflicto (Sahara, Palestina y Oriente Medio), así como, en su calidad de escritor, al Pen Club Internacional.

Durante seis años, entre 1992 y 1997, su sección La gatera en las páginas de Información acudió diariamente a la cita reflejando tanto aspectos de la historia de la ciudad como de sus gentes. Fue una forma de hacer llegar la labor del Cronista Oficial de la Ciudad a miles de lectores. Actualmente se pueden consultar todas estas columnas en la página dedicada a Cerdán Tato en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con un análisis introductorio de Francisco Moreno Sáez. Sus últimas colaboraciones periodísticas fueron en las páginas Comunidad Valenciana del diario El País, donde mantuvo una colaboración semanal hasta hace pocos años, hasta que los problemas de salud le alejaron de casi toda actividad.

Activista ciudadano

Como escritor recibiría, entre otros reconocimientos, el Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana y el Premio de las Letras Valencianas (1991). Pero pocos galardones reflejan más su personalidad que el último que recibió, el Premio Maisonnave que le otorgó la Universidad de Alicante por su compromiso con los valores cívicos y democráticos. Lo recibió de manos del entonces rector, Jiménez Raneda, en diciembre de 2010, rodeado de su familia y amigos y cuando su salud ya estaba quebrantada. Y es que la persona de Enrique Cerdán Tato ha sido muy destacada en la vida política de la ciudad, la provincia y el País Valenciano, cuanto menos durante el último medio siglo. Fue uno de los fundadores del Club Amigos de la UNESCO de Alicante, del que sería vicepresidente en 1966, en la primera junta que encabeza otro compañero de Enrique en las letras y el activismo político, el crítico de Arte Ernesto Contreras. Un año después accedería Cerdán Tato a la presidencia del Club hasta que en 1969 le reemplazó Francisco Moreno Sáez, quien había sido vicepresidente del primero de los tres comités ejecutivos que encabezó. No volvería al grupo dirigente del Club hasta 1976, como vocal en una de las juntas de la larga etapa presidencial de Josévicente Mateo, pero la figura de Cerdán Tato siempre apareció vinculada a los Amigos de la UNESCO tanto en su sede de Alicante como en las que se abrieron en Alcoy y Mutxamel. Son los años, entre 1969 y 1977, en que Enrique Cerdán Tato fue la cabeza visible, de proyección pública, del clandestino Partido Comunista de España en la provincia de Alicante y una de las más conocidas a nivel valenciano. Como comunista fue detenido en diversas ocasiones sufriendo sanciones económicas y el procesamiento del Tribunal de Orden Público. Formó parte de la dirección del Partido Comunista del País Valenciano (PCPV) tras su constitución en 1976 y participó en 1975 en la creación de la Junta Democrática del País Valenciano, de la que fue vicepresidente, así como integrante de la Taula de Forçes Politiques i Sindficals del País Valencià cuando la Junta y el Consell Democrátic crearon el organismo unitario de todas las fuerzas democráticas en los meses de la transición previos a las primeras elecciones del 15 de junio de 1977. En esas elecciones la lista en Alicante del PCE la ocupó una dirigente universitaria, Pilar Brabo, que formaba parte del núcleo central de los comunistas españoles, y que ganaría el escaño al Congreso de los Diputados. Cerdán Tato hizo campaña por toda la provincia, como segundo en una lista de nueve, circunstancia que ya no repetiría más.

Cerdán Tato, rodeado de libros, uno de sus mundos más queridos

Cerdán Tato, rodeado de libros, uno de sus mundos más queridos

Las crisis en 1981 del PCPV, primero, y del PCE, después, las vivió ya desde una evidente distancia aunque siempre se mantuvo como un activista de las posiciones políticas de izquierdas. Son los años en que se vuelca en causas como la de los pueblos saharaui y palestino, así como en asociaciones como la de Amigos de Miguel Hernández, la Asociación de Amistad Hispano-Sasharaui o la Comisión por la Memoria Histórica, además de formar parte del Consejo Consultivo del Archivo de la Democracia, de la Universidad de Alicante, desde su creación hasta su fallecimiento.

Esta crónica-río, escrita al hilo de la urgencia por un periodista jubilado,  sólo se ha ceñido a algunos de los hechos propio de una biografía en la que no caben ni los muchos momentos compartidos en el periodismo y la política, ni los muchos afectos generados durante años  de amistad, ni las discrepancias, que también las hubo como en toda relación humana. Sin “Enrique”, sin “el Tato”, al que Josévicente Mateo calificó como un “optimista histórico”, es difícil comprender una parte de nuestra historia reciente como alicantinos aunque fuera él uno de los más mordaces críticos de la llamada “alicantinidad” . Dos obras recientes del profesor Francisco Moreno, La transición a la democracia en la provincia de Alicante (1974-1977) y El Partido Comunista en la provincia de Alicante, así lo testifican con rigor académico y fuentes documentales. Como amigo me quedará siempre en la memoria una de las últimas veces en que estuve estos meses con Enrique. Me pedía, con la dificultad de comunicarse entre gestos y garabatos, que organizara un encuentro de viejos amigos del Club de la UNESCO al que quería asistir. Lo hacía, en medio de la gravedad de su salud, con la alegría en sus ojos de siempre.  Lo haremos, sí, para despedirle como merece. Descanse en paz el escritor, el ciudadano comprometido, el amigo. (*)

(*) Este artículo se publicó en el diario Información el día 24 de noviembre de 2013

 

 

 

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