La PIC ante las elecciones del 26M: lucha contra la pobreza, el “área funcional” y las grandes infraestructuras pendientes

La lucha contra pobreza y la exclusión social continúan siendo hoy uno de los mayores retos a los que se enfrenta la ciudad de Alicante

La lucha contra pobreza y la exclusión social continúa siendo hoy uno de los mayores retos a los que se enfrenta la ciudad de Alicante, una dura realidad que se ha extendido ya por casi toda la ciudad

El próximo día 26 los ciudadanos de Alicante estamos llamados de nuevo a las urnas en una doble elección: la de los representantes españoles en el Parlamento Europeo y la de los integrantes de la Corporación municipal, nuestro Ayuntamiento. Como Plataforma de Iniciativas Ciudadanas (PIC-Alacant) siempre hemos manifestado, ante cada convocatoria electoral, nuestra llamada a la participación ciudadana y nuestro deseo de que la voluntad de los votantes pueda configurar mayorías que hagan avanzar nuestra ciudad en valores de progreso social, justicia y participación ciudadana, tal y como se ha manifestado recientemente, el pasado 28 de abril, en la doble convocatoria de elecciones generales y autonómicas. La alta participación registrada en esta última convocatoria, y el resultado de las mismas en las Cortes Españolas (Congreso y Senado) y en las Cortes Valencianas, son una senda que, creemos, debería continuarse.

“Pensando en Alicante. Ideas para otro modelo de ciudad” fue un trabajo colectivo de integrantes y simpatizantes de la PIC que se publicó en 2011, ante la convocatoria electoral municipal de hace ocho años. Con aquel libro contribuimos al debate ciudadano con aportaciones de autores individuales y colectivos que constituyeron una importante masa crítica definitoria de una colectividad intelectualmente creativa y socialmente viva y democrática. Los tres grandes criterios de referencia de aquella reflexión nos parecen hoy totalmente vigentes: la sostenibilidad física y humana de la ciudad, la cohesión social y la vinculación de la ciudad de Alicante con su entorno territorial próximo.

Las elecciones municipales anteriores, las de 2015, avivaron la esperanza de que un cambio profundo en Alicante, después de tantos años de escándalos de corrupción, de urbanismo al servicio de unos pocos y de intensificación de las desigualdades sociales, pudo ser posible. El deficiente funcionamiento del gobierno de coalición del llamado “tripartito”, su ruptura y las oscuras condiciones en que se produjo el retorno del PP a un gobierno en solitario, nos deberían hacer reflexionar autocríticamente por la frustración de aquella esperanza.

A mediados de abril se han cumplido cuarenta años de la primera elección municipal democrática, de la que surgió un gobierno plural del Ayuntamiento que dio un impulso a la ciudad y transformó la vida de los habitantes de Alicante. Una demostración, hace cuatro décadas, en Alicante y en muchos otras grandes poblaciones de la provincia, de gobiernos municipales de coalición eficientes y de progreso. Si entonces fueron posibles hoy son necesarios en mayor medida. Por eso nuestro primer deseo, ante la cita electoral del próximo día 26, es recuperar la mayoría del Ayuntamiento para las fuerzas de progreso.

La prioridad de la nueva Corporación municipal debería ser un plan integral para erradicar la pobreza y la exclusión social en la que viven hoy una cuarta parte de nuestros conciudadanos. Hace años que la PIC ha secundado iniciativas de otros colectivos sociales, como la dinámica Plataforma contra la Pobreza y la Exclusión Social, al considerar que una ciudad en la que existen desigualdades sociales tan acusadas no tiene futuro. Con niños malnutridos y en centros escolares precarios y sin medios humanos y materiales, no hay progreso. Con viviendas degradadas y barrios todavía sin dotaciones sociales acordes al número de población, tampoco hay progreso. Con el cierre del comercio de proximidad– son miles los locales cerrados- no hay ni vida ciudadana ni primacía de la eficiencia sobre el negocio especulativo. Con polígonos industriales con naves abandonadas y unas infraestructuras infrautilizadas o en deterioro, no hay posibilidades de nuevas actividades productivas que generen empleo y riqueza. Una mayoría de progreso en el gobierno municipal de Alicante debería hacer de la erradicación de la pobreza y la desigualdad, humana y territorial, su principal tarea, aprovechando, además, que los previsibles gobiernos de España y de la Generalitat Valenciana para los próximos cuatro años han anunciado planes con este mismo objetivo. No podemos perder otros cuatro años porque estaríamos hipotecando el futuro de Alicante.

Otra prioridad para la nueva Corporación debería ser avanzar en la configuración de un área funcional que trascienda los límites del estricto término municipal. Pensar para las infraestructuras, los transportes públicos y servicios medioambientales tan básicos como el tratamiento de los residuos, en un territorio supramunicipal. Aquí es imprescindible actuar en economías de escala. La Mancomunidad de l’Alacantí debe revitalizarse con urgencia, volviendo a tener la ciudad de Alicante, su Ayuntamiento, el papel que le corresponde de liderazgo por su mayor población. La configuración de un transporte metropolitano eficiente y moderno no puede esperar más en un área de casi medio millón de habitantes que se desplazan constantemente de una población a otra. Hay que recuperar con urgencia el plan de transporte metropolitano único al que estábamos llamados al concluir la concesión del transporte público en superficie del municipio de Alicante, incorporando al mismo la revitalización de las cercanías ferroviarias tanto de la Generalitat como de Renfe. La apertura total del túnel del TRAM en la Serra Grossa sólo tiene sentido si la Generalitat aumenta la frecuencia de paso de sus unidades de tranvía-tren ligero para configurarse el mismo como una alternativa real al transporte de vehículos privados, que colapsa y contamina la ciudad.

Esa misma visión supramunicipal debería estar presente en otras infraestructuras necesarias como la conexión con el aeropuerto internacional, con Elche y su entorno metropolitano o con Benidorm-Marina Baixa a través del futuro tren de la Costa, otro proyecto pendiente y conjunto de los gobiernos de España y de la Comunidad Valenciana. La doble capitalidad valenciana, tantas veces enunciada por el presidente Puig, sólo será posible si Elche y Alicante, Alacant i Elx, apuestan decidida y generosamente por un área funcional de nuevo tipo que es posible al contar con una población de dimensión adecuada. La PIC abrió hace años el diálogo con colectivos ilicitanos igualmente inquietos por esta visión supramunicipal de las oportunidades y el futuro. Ahora son nuestros representantes políticos en las institucionales locales quienes deberían compartir esta visión y avanzar para ello. La Unión Europea (UE), la que existe y la que salga de las urnas también el próximo día 26, hace tiempo que trabaja, alienta y apoya estas estrategias de colaboración supramunicipal que donde se ha producido ha supuesto un salto hacia adelante de gran éxito y proyección. Nosotros, los ciudadanos de este Sur de la Comunidad Valenciana que siempre hemos tenido en Europa nuestro gran referente de progreso económico y social, no podemos quedarnos al margen.

 

 

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